Durante años, llegar antes al trabajo se ha interpretado como una muestra de compromiso, responsabilidad o implicación con la empresa. Sin embargo, una reciente resolución judicial ha dejado claro que esta práctica, lejos de ser inocua, puede tener consecuencias legales importantes tanto para trabajadores como para empresas.

La clave no está en la puntualidad, ni siquiera en la actitud del empleado. El verdadero foco del conflicto es otro: el control y el registro del tiempo de trabajo.

Caso real

El caso analizado por los tribunales es claro. Una trabajadora acudía de forma reiterada entre 30 y 45 minutos antes del horario establecido en su contrato. Según su versión, lo hacía para poder asumir una carga de trabajo elevada y cumplir con sus tareas diarias.

Sin embargo, la empresa le había indicado expresamente que no debía iniciar su jornada antes de la hora pactada. A pesar de los avisos verbales y de una comunicación formal por escrito, la situación se repitió de manera continuada.

Finalmente, la empresa optó por un despido disciplinario, que fue avalado por la justicia.

¿Por qué llegar antes puede ser un problema?

Desde el punto de vista legal, la explicación es sencilla:

  • Entrar antes del horario pactado implica trabajar más tiempo

  • Ese tiempo adicional se considera hora extraordinaria

  • Las horas extra deben estar expresamente autorizadas por la empresa

  • Si no lo están, se produce un incumplimiento contractual

En este caso, el juzgado entendió que la conducta de la trabajadora generaba un descontrol en el registro de jornada, afectando a la organización interna de la empresa y al cumplimiento de la normativa laboral.

El problema, por tanto, no fue la buena fe ni la intención de trabajar más, sino la falta de control y autorización de ese tiempo adicional.

El registro de jornada: una obligación legal, no un trámite

Desde la entrada en vigor de la normativa sobre registro horario, las empresas están obligadas a registrar de forma precisa la jornada laboral de sus empleados, incluyendo las horas ordinarias y, en su caso, las horas extraordinarias.

Este registro no es una formalidad administrativa. Es una herramienta clave para:

  • Garantizar el cumplimiento de la ley

  • Evitar conflictos laborales

  • Proteger a la empresa ante inspecciones o reclamaciones

  • Aportar transparencia y seguridad a trabajadores y empleadores

Un registro inexacto, incompleto o mal gestionado puede convertirse en un riesgo legal real, como demuestra este caso.

Tecnología y control: la clave para evitar riesgos

En un entorno laboral cada vez más regulado, confiar en métodos manuales o poco precisos ya no es suficiente. La tecnología se ha convertido en un aliado imprescindible para gestionar correctamente el tiempo de trabajo.

En VIGILANT ayudamos a las empresas a evitar este tipo de situaciones mediante soluciones de:

  • Control horario preciso y automatizado

  • Registro claro de horas ordinarias y extraordinarias

  • Trazabilidad completa del tiempo de trabajo

  • Datos fiables ante inspecciones y auditorías

Nuestro objetivo es ayudar a las organizaciones a cumplir la normativa, protegerse legalmente y gestionar el tiempo de trabajo con transparencia y seguridad.

Llegar antes al trabajo no siempre es sinónimo de compromiso. Sin un control horario adecuado, puede convertirse en un problema serio.

Hoy más que nunca, un mal control del tiempo de trabajo ya no es un detalle: es un riesgo legal.

registro de jornada digital